Por Juan Pablo Ojeda
La Concacaf Champions Cup dejó ayer una jornada clave para los equipos mexicanos, con Cruz Azul y Monterrey entrando a escena y dejando sensaciones distintas, pero en ambos casos con el panorama abierto a su favor rumbo a los partidos de vuelta.
Cruz Azul fue el que dio el golpe más contundente. La Máquina salió a Canadá sin hacer ruido y regresó con una victoria clara y convincente. El equipo mostró orden, paciencia y eficacia, tres cosas que suelen pesar mucho en torneos internacionales. Supo manejar los tiempos del partido, aprovechó los errores del rival y fue contundente frente al arco. El resultado no solo le da tranquilidad para la vuelta, también confirma que el equipo entiende cómo jugar este tipo de competencias, donde cada gol fuera de casa pesa el doble en lo anímico.
Más allá del marcador, el mensaje de Cruz Azul es claro: no vino a especular ni a sobrevivir, vino a competir en serio. El funcionamiento colectivo fue sólido y eso explica por qué hoy está bien parado para cerrar la eliminatoria en casa sin necesidad de arriesgar de más.
En contraste, Monterrey vivió una noche mucho más complicada en su visita a Guatemala. Rayados se encontró con un rival intenso, una cancha difícil y un ambiente pesado. Durante buena parte del partido, el equipo regio batalló para imponer su jerarquía y por momentos se vio superado en ritmo y agresividad. Sin embargo, logró rescatar un empate que vale oro, sobre todo porque el gol llegó en un momento clave y le permite definir la serie en casa.
El resultado de Monterrey no es espectacular, pero sí práctico. En torneos como la Concachampions, avanzar muchas veces pasa más por sobrevivir que por lucir. Rayados sabe que en el Estadio BBVA el contexto cambia y que ahí tendrá las condiciones para imponer su calidad individual y su plantel profundo.
En términos generales, la jornada fue positiva para el futbol mexicano. Cruz Azul dio un paso firme hacia la siguiente ronda y Monterrey evitó un tropiezo que hubiera complicado la eliminatoria. Aún no hay boletos asegurados, pero ambos equipos dependen de sí mismos para avanzar.
La Concachampions apenas comienza, pero estos primeros resultados confirman que los clubes mexicanos siguen siendo protagonistas y que, aunque el camino no siempre es sencillo, la experiencia sigue marcando diferencia cuando se juega fuera de casa.